Castillejo: “Los golpes en el ring no duelen”

Javier Castillejo (Vallecas, 1968), regenta hoy su propio gimnasio en Parla. Los más pequeños no han convivido con sus éxitos, pero todos saben quién es. ‘El Lince de Parla’ fue seis veces campeón de Europa y ocho veces campeón del mundo, seis en el peso superwélter del WBC y dos en el peso medio de la WBA. Se retiró en 2009, tras más de dos décadas sobre el ring, con un balance de 62 victorias (43 por K.O.) y sólo 8 derrotas. Es el mejor boxeador español de todos los tiempos. Un mito del cuadrilátero. Pero tiene que pisar suelo extranjero para sentirse respetado y valorado. El boxeo, en nuestro país, aún está estigmatizado. ¿Quién lo desestigmatizará?

¿Qué diferencias hay entre pelear y boxear?

Hay una gran diferencia. Aunque también se dice pelear en el mundo del boxeo, a mí me gusta más decir boxear, es más deportivo. Pelear se pelean en la calle, sin reglas. El boxeo es un deporte olímpico, muy antiguo, con unas reglas.

¿Cómo es la mirada de un lince, cuándo la sacaba?

No recuerdo quién me puso el apodo, supongo que serían los amigos. En la época de chaval, en el barrio, que era muy pillín.

¿Quién llegará más lejos, aquel que sepa recibir o el que sepa golpear?

Creo que va unido. Es muy importante saber recibir, saber encajar, como lo es saber golpear. Hay boxeadores que son muy buenos, campeones incluso, pero que no son buenos encajadores. Eso quizás acorte su carrera, por no saber asimilar los golpes, por recibir tanto castigo. Yo era encajador, es una virtud que te da la vida, que te da Dios. Saber encajar los golpes no se entrena, se nace.

El cruce de miradas previo al inicio del combate… ¿ése es el primer puñetazo, la intimidación al rival?

Sí, a veces con una simple mirada ves la derrota o la victoria. Ves cosas que otros quizás no ven. En ese instante se puede ver a la persona derrotada.

Dicen que el racismo se cura viajando… ¿Cómo se cura la mala imagen del boxeo?

Puf, es difícil, por desgracia. Habría que educar a las personas, explicarles lo que es y la historia que tiene. Aunque siempre habrá gente que piense que el boxeo es salvaje y violento. Pero no es lo mismo dureza que violencia. Cuando hay un reglamento, unos jueces y un árbitro, no existe la agresividad. De hecho el boxeo representa el noble arte. Después de boxear doce asaltos, de golpearte con tu rival, te das un abrazo. Y eso en pocos deportes lo he visto yo, ¿eh?

¿Se puede pelear contra un amigo en un ring?

Sí claro, y cuando acabas te das un abrazo y dos besos.

Supongamos que una madre quiere que su hijo haga deporte, ¿por qué habría de apuntarle a boxeo?

El boxeo tiene muchas cosas positivas. Yo tengo aquí niños que tienen problemas de coordinación, tengo niños hiperactivos, personas que tienen la autoestima por los suelos… El boxeo es todo positivo. Otra cosa es competir, para ello hay que tener unos valores. Pero como deporte, es el mejor deporte que hay.

Ocho veces campeón del mundo, en el top 50 de los mejores boxeadores de la historia de la WBC… ¿qué supone ser el mejor boxeador español de todos los tiempos?

Es un orgullo, una satisfacción. Te das cuenta de hasta dónde has llegado y lo que has hecho. Es un orgullo.

¿Siente que tiene más reconocimiento a su trayectoria fuera de España que aquí?

Sí, eso siempre. Nadie es profeta en su tierra, eso está claro. Y a mí me ha pasado. Yo voy a EE.UU., la meca del boxeo y allí soy reconocido y respetado. En Alemania, en Inglaterra, en Francia… Aquí en España, bueno… ya sabemos cómo es este país.

Ha boxeado para Canal+, Telecinco, Vía Digital… ha metido 15.000 personas en la Cubierta de Leganés, ¿volverá todo esto?

Ojalá. Pero para eso tiene que nacer una estrella, una figura, y es complicado.

¿Hay alguna promesa que pueda aspirar a campeón del mundo?

Promesas hay. Está Kiko Martínez, que va a por el Campeonato del Mundo [acabó perdiendo contra Leo Santa Cruz]… Petrov está ahí también, yendo a EE.UU… Son metas muy difíciles, pero igual que lo conseguí yo, ellos pueden lograr también grandes retos.

¿Cuál fue su mejor KO?

(Piensa). Quizás sea cuando gané al alemán en su casa, a Felix Sturm. Yo tenía 38 años y nadie creía que fuese a conseguir el Campeonato del Mundo del peso medio. Y menos en su casa. Fui y gané. Fue un KO espectacular [min 40:25].

¿Y el golpe que más daño le ha hecho?

Los golpes en el ring no duelen. Hay golpes más duros en la vida. En el ring se pasan rápido. Después de una pelea dura, a los pocos días, como mucho una semana, se te quitan los dolores y vuelves otra vez al gimnasio. Pero los golpes de la vida se quedan ahí para siempre en el corazón.

¿Cuándo se dio cuenta de todo lo que había conseguido? ¿Lo ha asimilado ya?

Sí, hombre, uno no es tonto. No soy creído pero sé lo que he conseguido. Pero quizás los de fuera lo valoren y se den cuenta más que yo. Yo sigo siendo el mismo. Sé lo que he conseguido. Y a veces no está mal recordar grandes combates y grandes momentos.

¿Existe la piedad en el boxeo?

Sí, a mí me ha pasado. Pero porque el árbitro no estuvo acertado. Se equivocan como otros árbitros en otros deportes. En ese momento estaba atacando a mi rival y había que parar el combate, pero no lo hizo. Entonces recuerdo que le miré como diciendo: “Bueno, para la pelea ya hombre, que no hay nada que hacer ya…” [min 00:58].

¿Deja secuelas este deporte?
Como todos los deportes de contacto.

¿Un boxeador ha de tener rabia acumulada?

No.

¿Cómo es el ambiente del MGM de Las Vegas?

Acojonante. Lo más grande. El sueño de cualquier boxeador.

¿De la Hoya fue el mejor rival al que se enfrentó?

Sí.

¿Y qué faltó para ganar?

No cometer algunos fallos que se cometieron.

Usted no era peor que él.

Yo pienso que no. Pero cuando uno comete fallos los paga. Y en ese momento se cometieron muchos fallos. Y no me refiero a la pelea en sí, sino a la concentración. No me llevé a un equipo en condiciones, no tenía los sparrings adecuados,  pasé demasiado tiempo allí concentrado… Casi tres meses, son demasiados para un deportista. Se cometieron errores, y a ese nivel los errores se pagan.

¿Tenía la cabeza en España?

Sí, nació mi hijo, apenas le vi, me tuve que marchar y me vine abajo… fueron muchas cosas.

¿Qué puntos de inflexión hay en su carrera?

No lo sé. Alguna vez quise dejarlo, dejé un tiempo de entrenar. Luego me arrepentí y volví. Cosas de chaval.

Salía a correr todos los días a las cinco de la mañana.

Todos los días, sí.

El boxeo es disciplina.

El boxeo no tiene nada que ver con otros deportes. Es un modo de vida. Tienes que entregarte al 100% y vivir sólo para el boxeo. Eso de salir y tener novias es complicado. Hay que cuidarse mucho. Y sobre todo cuando tienes un combate previsto. No eres una persona normal, digamos. Es tan duro, tan sacrificado, tan estresante… Los entrenamientos, el agobio, la gente que ha ido a verte y que no puedes defraudar… son tantas cosas que tienes que tener muy bien la mente. Si no, te vienes abajo.

¿Cómo cuidaba su alimentación para dar el peso?

Me comía una hamburguesa todos los días, jaja. No, pues una alimentación sana, equilibrada, como cualquier otro deportista. Y cuando ya quedaba poco para el combate, apretaba un poco más la dieta. Se pasa mal. Es una putada pasar hambre. Y en el boxeo se pasa hambre. El peor enemigo del boxeador es la báscula. Es muy complicado porque vas al límite. El boxeador que diga que da bien el peso es mentira.

¿Quién lo pasaba peor de su familia?

Mi madre y mi mujer. Y siempre han estado ahí.

¿Por qué no acudió a unos Juegos Olímpicos?

Porque hice 30 combates amateur, no estuve mucho tiempo.

¿Sólo los boxeadores amateurs van a los Juegos?

Sí.

21 años de carrera y campeón por última vez con 38 años… ¿Con qué edad vimos la mejor versión de ‘El Lince’?

La mejor edad para un boxeador son los 30 años. Con 30 estás perfecto: con experiencia, con la cabeza en su sitio, fuerte, formado…

¿Cómo va la escuela?

Bien, va bien. Intentando enseñar a los chavales todo lo que sé. Y haciendo a los chicos campeones de la vida. Es muy difícil y muy importante.

Coincidió con Poli Díaz en El Espinar, compartieron entrenador… ¿Qué le pasó?

Le pasó lo que le ha pasado a tantas personas, por desgracia. Fueron años muy difíciles. La droga estaba ahí, nos perseguía a los jóvenes. Unos se engancharon y otros se libraron. Así fue. Yo fui un superviviente de los 80, cuando la heroína mataba a muchísimos jóvenes. Unos lograban escaparse porque les gustaba el deporte, otros porque estudiaban… Esos se libraron. Otros se enganchaban. Fue una época muy mala y le pudo pasar a cualquiera.

¿Hubiera sido campeón del mundo?

Pues no lo sé.

Decía Federer que en un momento de su carrera tuvo que elegir entre mejorar sus puntos débiles o potenciar sus puntos fuertes. Optó por lo segundo. ¿Qué le parece?

Claro, perfecto. Yo haría lo mismo, centrarme en mis puntos fuertes para ser aún más fuerte.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado en la vida y que ahora da a sus chicos?

¡Buah! Hay tantos… Que sean ellos mismos. Es el mejor consejo que se le puede dar a una persona. Que pisen bien el suelo, porque la fama es un peligro y te puedes confundir. Y si algún día llegan a ser alguien importante en el boxeo, que recuerden de dónde han salido: del barrio, su infancia, su familia… Y que no cambien, eso es lo más importante. Te puede cambiar la vida, eso lo veo bien, pero personalmente uno tiene que ser siempre el mismo.

¿Es usted del Atleti, verdad?

Sí, soy del Atleti de la época de Gil y de los buenos jugadores que había en aquella época…

¿Y ahora cómo los ve?

Bien, el Cholo es un crack. Desde que llegó, el Atleti siempre está ahí, partido a partido, dando sorpresas. Aceitunita dentro, huesito fuera.

¿A quién le daría el Premio Princesa de Asturias del Deporte?

Se lo daría, de verdad, a un deportista que estuviera entrenando sin medios, descalzo, porque no tiene para comprarse unas zapatillas. A esos deportistas que están intentando llegar, cumplir su sueño y no tienen medios ni ayudas. A esos se lo daba, porque ellos se lo merecen. No al que está ahí arriba, famoso, millonario… eso ya no vale. Yo se lo doy a un chaval que quiere ser campeón mundial y que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para correr y luego va al gimnasio.

@javicastillejo