7 ofensas al Deporte

Los hay que se hacen los tontos y los hay que se pasan de listos. He aquí siete ejemplos de presuntos deportistas que engañaron, por un tiempo, a los aficionados. Siete mentiras que casi cuelan. ¿Se disfruta una victoria si es haciendo trampas? Siete ejemplos en los que la victoria justifica los medios.

¿Discapacitados?

En los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000, España ganó el oro en baloncesto. De los doce jugadores que formaban el equipo, sólo dos presentaban algún tipo de discapacidad. España tuvo que devolver la medalla. ‘The Guardian’ incluye este caso entre las diez mentiras más importantes de la historia del deporte.

1El equipo paralímpico español de baloncesto, con la medalla de oro. Carlos Ribagorda, primero por la dcha.

“Vamos ganando de 30 chavales, bajad el listón que nos van a descubrir”, decía el entrenador durante el primer partido. Carlos Ribagorda, periodista por aquel entonces de ‘Revista Capital’, se infiltró en aquel equipo para destapar el fraude. Ramón Torres, otro de los integrantes, reconoció que la FEDDI no le realizó ningún test psicológico previo a la competición.

Fernando Martín Vicente, presidente de la FEDDI (Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales), dimitió del cargo. En 2013, la pena de dos años de cárcel quedó finalmente en una multa de 5.400 euros.

Yeso no vale

Madison Square Garden, Nueva York, 16 de junio de 1983. Billy Collins, imbatido hasta la fecha, recibe una soberana paliza del Luis Resto, un boxeador puertorriqueño de modesto currículum. Una vez finalizado el combate, en el saludo entre rincones, el entrenador de Collins cogió del guante al puertorriqueño y lo palpó. Sospechaba: las heridas en el rostro de su pupilo eran demasiado graves para un combate entre pesos ligeros. Estaba hecho polvo. Constató que los guantes no tenían relleno y lo denunció.

Último tramo del combate entre Resto y Collins, 1983.

Tras la denuncia, se demostró que, además, Resto peleó con los vendajes endurecidos con yeso. La argucia fue tramada por Carlos ‘Panamá’ Lewis, su entrenador. Fue condenado a tres años de prisión. Su púgil pasó dos y medio entre rejas.

Billy Collins sufrió graves problemas de visión a raíz de los duros golpes encajados durante la pelea. Nueve meses después, falleció en un accidente de coche.

Teletransporte

En el Maratón de Boston de 1980 llamó la atención un registro, las 2 horas 31 min y 56 seg que tardó la cubana Rosie Ruiz en completar la prueba. Era el mejor tiempo de la historia de la Maratón de Boston y el tercero mejor de todos los tiempos en categoría femenina. Y además, 25 minutos menos que el tiempo empleado por la propia Rosie en terminar la maratón de Nueva York seis meses antes. Sospechoso.

DibujoRosie Ruiz, ayudada por los agentes de Policía, 1980.

Tanto organizadores como rivales abrieron una investigación al respecto. Se le perdió la vista en algunos tramos de la prueba. No describía con exactitud algunos barrios de Boston por los que debió haber corrido. Ni aficionados ni rivales recordaban haberla visto en el suburbio de Wellesley. El dorsal W50 no aparecía en imágenes ni en secuencias de vídeo. En la llegada a meta, su cansancio no era acorde al esfuerzo realizado. Su tren inferior tampoco era el de una corredora de élite.

La declaración de dos usuarios de metro fue clave. Habían visto a Rosie en el suburbano mientras, unos metros más arriba, en el asfalto, se corría la maratón. Ésa era la prueba definitiva. Caso resuelto.

Golfeando

Seguimos en los 80: British Open de golf, 1985, jornada de clasificación. El escocés David Robertson acabó suspendido con 20 años sin ejercer su profesión y condenado a pagar una multa de 5.000 libras esterlinas.

¿El motivo? Llegaba al green antes que sus compañeros para adulterar la posición de la bola y acercarla al hoyo. Lo hizo durante 13 hoyos, pero en el 14 le pillaron.

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David Robertson,brazos en jarra, observando su bola en el green.

Una moto con pedales

No todo pasa en los 80. En enero de este año, la ciclista belga Femke Van den Driessche disputó una prueba ciclista con un motor instalado en su bicicleta. Lo hizo en el Mundial sub 23 de ciclocross disputado en su país. Los controles de escáner rutinarios desvelaron el truco.

La ciclista Femke Van den Driessche, en acción.

La joven, de 19 años, fue acusada de fraude tecnológico y dopaje mecánico y la Comisión de Disciplina de la UCl le impuso una suspensión de seis años, además de obligarle a devolver todas sus medallas (cameona de Bélgica y oro europeo sub-23) y premios en metálico. La ciclista aseguró que la bicicleta investigada era de un amigo y que acabó en sus mano por error.

Esgrima y es trampa

Boris Onischenko, un oficial del ejército soviético, pasó a ser conocido como ‘Boris el tramposo’ después su participón en los JJOO de Montreal de 1976. Antes, había competido en México 68′ y Múnich 72′, donde ganó una plata. Siempre en pentatlón moderno, depore que aúna cinco disciplinas: pistola, esgrima, natación, salto ecuestre y carrera campo a través.

Para la esgrima, Onischenko ideó un ingenioso sistema eléctrico para accionar él mismo el marcador luminoso que registra los puntos de cada uno. Lo hacía mediante un cable escondido en su espada y un interruptor oculto en su mano. Aunque sus oponentes no notaran el contacto de la espada, sus ataques siempre finalizaban en ¡touché! (tocado) y los puntos subían en el marcador.

8Boris Onischenko sostiene su espada y su casco mientras descansa en un entrenamiento.

Primero Adrian Parker y luego Jim Fox, protestaron vehementemente en sus respectivos combates: Onischenko anotaba con excesiva facilidad, casi sin tocar al rival. Los jueces requisaron la espada para examinarla y poco después era descalificado.

Fue expulsado de la carrera militar, del Partido Comunista y de la Federación Soviética de Pentatlón Moderno. También fue multado con cinco mil rublos. Nunca más habló sobre aquello; de hecho, desapareció. Unos le ubican en Kiev, como taxista; otros en las minas de Siberia, castigado por su país.

Lo que sí es cierto que las reglas de la esgrima cambiaron a raíz de este caso. Ahora, las espadas cuentan con un diseño que prohíbe zonas susceptibles a albergar cables o interruptores.

¡Corcho, me han pillado!

No era la primera vez, pero sí fue la más escandalosa. Sammy Sosa, estrella del bésibol estadounidense, rompió su bate al golear una bola ante los Tampa Bay. El árbitro, al recoger el bate roto, observó corcho en su interior. Una práctica ilegal que mejora el impacto en el golpeo. Sammy era por aquel entonces uno de los mejores peloteros de la historia.

Sammy Sosa, de los Chicago Cubs, durante el polémico partido, el 3 de junio de 2003.

Sosa se defendió aludiendo que cometió un error al utilizar su bate de entrenamientos: “los aficionados saben que soy inocente, ellos me conocen de verdad”.

b-159Así es un bate relleno de corcho. Se descubren mediante radiografía.

Se examinaron con Rayos X los 76 bates de su taquilla. Ninguno estaba trucado. Tampoco lo estaban aquellos que había donado a diversos museos. Fue sancionado con ocho partidos para después proseguir su carrera profesional.

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Introducción: primeras trampas

El término ‘doping’ se acuñó por primera vez en un diccionario inglés de 1889. Su etimología parece remontarse a una tribu nativa surafricana, que llamó ‘dop’ a la bebida alcohólica que empleaban como estimulante en danzas ceremoniales. El sufijo ‘–ing’ se le añadió para reflejar la acción de beber ‘dop’.

A pesar de ser un término relativamente moderno, su práctica se remonta mil años atrás. Antiguos documentos de la mitología noruega constatan el uso de sustancias dopantes entre los berserker. Estos vikingos tomaban bufotenina, un alcaloide derivado de la serotonina con efectos alucinógenos. Entraban en combate bajo trance de perfil psicótico, en furia ciega, casi insensibles al dolor. Dicho alcaloide se encuentra en ciertas setas y en la piel de determinados sapos.

En la Antigua Grecia, alrededor del año 400 AC, el deporte alcanzó un estatus en la vida social griega similar, si no mayor, al lugar que ocupa en la sociedad de hoy, con atletas muy bien pagados. Motivados por suculentos premios económicos para el vencedor, consumían brebajes a base de extractos de hongos y semillas de plantas para potenciar su rendimiento. También ingerían testículos animales como suplemento vitamínico.

El estatus elevado del atleta continuó vigente durante el Imperio Romano, aunque con deportes diferentes. Emergieron los espectáculos públicos en el Coliseo: combates entre gladiadores y carreras de cuadrigas. En ambas pruebas, tanto luchadores como caballos eran dopados en pos del espectáculo.

imageGenArtur Linton, primera víctima del dopaje, 1896.

Arthur Linton fue el primer muerto por dopaje del que se tiene constancia. En 1896, y tras una etapa Burdeos-París, el ciclista falleció fruto de una mezcla fatal de cocaína, cafeína y efedrina. En 1904, el maratoniano Thomas Hicks fue el primer dopado del que se tiene constancia en unos Juegos Olímpicos. Su cóctel: brandy, estricnina y yemas crudas. El empleo de fármacos y sustancias estimulantes comenzaba a ser habitual. En 1928, surge el primer organismo en posicionarse contra el dopaje: la FIAA, la Federación Internacional de Atletismo Aficionado.

El nudo: plan 14.25

En la década de los 40, una vez finalizada la II Guerra Mundial, el deporte pasó a ser el escenario en el que medir fuerzas. La URSS, una de las potencias vencedoras, quería continuar la senda del triunfo. Consolidar el comunismo y su soberanía, ahora en el deporte. Y su hermana pequeña, la República Democrática Alemana, imitaba a la mayor. Los soviéticos focalizaron sus métodos en el modelo matemático, novedad por aquel entonces: concedió capital importancia a la recogida de datos, su clasificación y sistematización. Para después, encontrar leyes empíricas que aplicar en la planificación de los entrenamientos.

La RDA, por su parte, crea en 1950 la DHfK (Escuela Superior Alemana de Educación Física). Reunía a médicos deportivos y entrenadores. Su teoría del entrenamiento se basaba en las diferencias biológicas, genéticas y en paradigmas científico-naturales. Ya entonces, en la Berlín Oriental se experimentaban cambios en la alimentación, incluso prácticas tan drásticas como inflar los intestinos de los nadadores para una mejor flotabilidad.

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Los deportistas olímpicos de la RDA desfilando en Seúl 88.

Para la RDA, las anfetaminas y los anabolizantes eran complementos vitamínicos. El producto estrella el Oral-Turinabol, un esteroide de los laboratorios Jenapharm. Un comprimido azul del que se fabricaban más de un millón de unidades al año. Dos mil científicos dedicaron una década para confeccionar la pastilla mágica. Y los efectos secundarios eran, eso, secundarios. Lo primordial era el éxito.

El plan estatal tenía nombre propio, ‘14.25’. Una cadena en la que cada eslabón cumplía un papel: la industria farmacéutica suministraba las pastillas a los médicos, estos a los entrenadores y los entrenadores a los deportistas. Científicos, médicos y preparadores al servicio del Estado. Y objetivo cumplido: la RDA se convertía en una nación de referencia gracias al deporte. Se adjudicaron 405 medallas (153 de oro) en 5 JJOO.

Los atletas ganaban títulos y dinero, mientras conocían mundo más allá del Telón de Acero. Aún no eran conscientes de ser laboratorios humanos.

Se alcanzó tal nivel de perfeccionamiento que hoy, 30 años después, siguen vigentes muchos de los récords de aquella época. Ninguna mujer ha conseguido saltar más alto (2,09 m- año 1987) ni más lejos (7,52-1988) que entonces, ni arrojar el disco tan lejos (76,80-1988). En lanzamiento de peso, las 40 mejores marcas históricas se lograron entre 1976 y 1988. El crono en los 400 m (47,60-1985) tampoco ha sido superado por ninguna atleta moderna.

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Una caja de Oral-Turinabol Jenapharm.

Quienes desclasificaron los documentos de aquella red político-deportiva, concluían que “los éxitos deportivos de la RDA no se debieron sólo a las drogas, pero tampoco se habrían alcanzado sin ellas”. En la misma línea se sitúa Martí Perarnau, ex atleta olímpico: “tenían buen criterio para encontrar talentos y notables avances en el entrenamiento. En ninguna otra parte del mundo se cultivó el conocimiento y el perfeccionamiento de los entrenadores como en los países del Este”.

Para Erich Honecker, ex Presidente del Consejo de Estado de la RDA, no había pócimas: “el milagro del que se habla en todo el mundo respecto a nuestros y nuestras deportistas se llama Socialismo”.

El desenlace: caso Andreas Krieger

La estructura organizativa de la RDA en los años de la Guerra Fría, buscando el éxito deportivo en base al Oral-Turinabol, acarreó graves problemas de salud en muchos de aquellos deportistas cobayas. Diez mil atletas fueron sometidos a tratamientos con efectos secundarios, especialmente en categoría femenina. Los entrenadores de natación tenían una máxima: “no podemos acercar los hombres a los peces, pero sí las mujeres a los hombres”. El éxito deportivo primó por encima de la salud de sus atletas.

El ejemplo más nítido de estos abusos es la historia de Heidi Krieger, hoy Andreas Krieger. Campeona de Europa de lanzamiento de peso en 1986, el consumo excesivo de esteroides fue desequilibrando su metabolismo y masculinizando progresivamente su cuerpo. Tal fue la mutación, que se vio obligada a cambiar de sexo. Cuando le confesó al médico sus intenciones, éste le dijo: “de acuerdo caballero, saldrá de aquí siendo mujer”.

Heidi era una chica muy delgada, 65 kg. Y muy alta, 1,80 m. Según ella misma, “tenía medidas de modelo”. Poco a poco se fue transformando: “las hormonas masculinas afectaron a mi equilibrio emocional, no entendía mi cuerpo. Pensé en suicidarme, no quería vivir así. Si no le gustaba a los hombres, ni ellos a mí… si me atraían las mujeres pero no me consideraba lesbiana… algo no funcionaba”.

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Andreas Krieger en la actualidad, mostrando una foto de Heidi Krieger (Fuente: Getty Images).

El Oral-Turinabol fue el causante de su transformación. La hormona desarrollaba la musculatura, aumentaba la potencia e incrementaba la agresividad. Las mujeres subían de peso repentinamente (4kg al mes) y veían reducido el tamaño de sus pechos, además de desarrollar infecciones en los ovarios y una posible esterilidad.
Ben Johnson, récordman en los 100 m de Seúl 88, dio positivo por dopaje tras su gran marca. Había ingerido 900 mg de testosterona durante aquel año. A las atletas de la RDA se les administraba entre 2.000 y 3.000 mg anuales.

Andreas Krieger asume su  presente mientras digiere su pasado: “estaba escandalizado por lo que me habían hecho y por no haberme dado cuenta de nada. No sé cómo hubiera sido mi vida sin las hormonas. Igual hubiera sido madre de cinco hijos. Puedo cambiar mi físico pero Heidi seguirá existiendo”.

Heidi no fue la única. La pastilla azul no curaba. Los problemas de salud comenzaban a brotar con el paso de los años: cáncer, abortos, esterilidad. Enfermedades en atletas y sus descendientes. Los niños que se gestaron en cuerpos dopados nacieron con malformaciones. Otros ciegos, como la hija de de Jutta Gottschalk, ex nadadora: “mis músculos explotaron y mi espalda ensanchó. No tuve la regla hasta los 18 años y apenas desarrollé senos”.

Un estudio a 52 atletas dirigido por el historiador Giselher Spitzer, de la Universidad de Humboldt, concluyó que un cuarto de los afectados desarrolló cáncer. El 93% presentaba daños óseos y la mitad de las mujeres sufrían enfermedades ginecológicas. El número de abortos involuntarios era 32 veces mayor. Catalina Menschner, también ex nadadora, hacía 100 flexiones con 11 años. Sus entrenadores le regalaban unos ‘dulces’ de colores. Hoy culpa a las drogas de sus siete abortos.

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                                                                                                                                            Manfred Ewald (izq) y Manfred Höppner (dcha).

Manfred Ewald (Ministro de Deportes de la RDA) y Manfred Höppner (médico y vicejefe del Servicio de Medicina Deportiva de la RDA) fueron señalados en juicio como máximos culpables de aquel dopaje de Estado. Ninguno de ellos ingresó en prisión.

La sentencia se dictó en el año 2000. En 2007, el DOSB (Comité Olímpico Alemán) indemnizó a 157 ex atletas con 2,9 millones de euros, de los cuales 25.000 euros corrieron a cargo de Jenapharm, la farmacéutica. Así acaba la historia del dopaje y su profesionalización. Los alemanes, una vez más, pioneros. Pastillas azules, resultados dorados, futuro negro.

Las 12 mejores imágenes de Río 2016

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Río de Janeiro ha sido la sede de los Juegos de la XXXI Olimpiada. Durante dos semanas, 11.551 deportistas de 206 países han competio en 28 deportes olímpicos por alcanzar la gloria.

Récords, superhombres, heroínas, hitos, historias e imágenes para el recuerdo. Éste es el álbum de los Juegos: 12 imágenes que han dado la vuelta al mundo.

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CONTRASTE. La ceremonia de inauguración, vista por unos vecinos desde la favela de Mangueria. | Fuente: AFP | Fotografía: Andrej Isakovic

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CULTURAS. La egipcia Doaa Elghobashy y la alemana Kira Walkenhorst disputan un punto en un partido de voley playa. Una con yihab, otra con bikini. | Fuente: Reuters | Fotografía: Lucy Nicholson

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IMPOTENCIA. El sudafricano Chad le Clos observa cómo su rival, Michael Phelps, va directo hacia el oro en los 200m mariposa. | Fuente: Getty IImages

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ATAQUE. Teófimo Andrés López Rivera, de Honduras, recibe un puñetazo del francés Sofiane Oumiha, en uno de los combates del peso pluma. Primera vez desde 1984 que se pelea sin casco. | Fuente: AFP | Fotografía: Yuri Cortez

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ENCHUFE. El nadador etíope Habte Robel Kiros se ajusta el gorro antes de saltar a la piscina. Su padre es el presidente de la Federación Etíope de Natación. Quedó último. | Fuente: Reuters

 

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SUPERIORIDAD. Usain Bolt sonríe a la cámara mientras corre la semifinal de los 100 metros lisos. | Fuente: Getty Images | Fotografía: Cameron Spencer

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Mucha cara y muchos cuernos

César Cruchaga (Ezcároz, Navarra, 1974) jugó doce temporadas en el Osasuna y otras tres en su filial. Estuvo ligado al club de Pamplona desde 1993 hasta 2009. Más de 300 partidos con los rojillos. Entre sus logros: un ascenso, clasificación para la Champions, finalista de Copa y semifinalista de la UEFA. Fue capitán, jugó de central y se retiró con nueve goles en Liga y dos en Copa. Y con una permanencia en la última jornada, tras ganar 2-1 al Madrid en el Sadar. Emociones fuertes, pero no suficientes.

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Los futbolistas profesionales no pueden realizar actividades peligrosas, como ir en moto; tampoco pueden practicar deportes de riesgo, como el ski o el salto en paracaídas. Su contrato dicta que se alejen de fuentes de lesión ajenas al fútbol.

Obviamente, prohibido ponerse delante de un toro en San Fermín. Cruchaga ascendió al primer equipo con 23 años. Hasta entonces, y desde los 15, había sido un asiduo en los encierros de Pamplona. “Ves correr a tu padre y es inexplicable. Te metes un día y te entra un veneno difícil de sacar”.

Un mes después de su retirada, volvió a correrlos: “después de 12 años tenía mono de correr. Me costó una barbaridad dejar de hacerlo al convertirme en futbolista profesional”.

El futbolista hablaba para los medios poco después de correr el encierro: “hace 12 años era distinto. Ahora hay mucha más gente que corre bien y es más difícil lucirse, sobre todo en Estafeta”. Ese miércoles había menos gente: el sábado había muerto Daniel Jimeno tras recibir una jornada en el cuello. “El riesgo es evidente pero se minimiza si eres de aquí y sabes de qué se trata”.

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En 2010, un año después de dejar el fútbol de forma “no voluntaria”, solicita el reconocimiento de incapacidad permanente. Alega que sus limitaciones físicas no le permiten desarrollar su trabajo y prolongar su carrera. Y pide, por tanto, una prestación por invalidez. Una prestación vitalicia que puede alcanzar los 2.300 €. Lejos de los 50.000 que cobraba como futbolista, pero una fuente de ingresos después de cortar el grifo.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social denegó la solicitud: “no presenta reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral”.

La reclamación fue desestimada. Bien es cierto que la carrera deportiva de César Cruchaga estuvo marcada por sus lesiones de rodilla: dos operaciones, ambas por rotura de menisco. Unos problemas que, según su alegación, le impedían seguir practicando el fútbol, pero que, visto lo visto, no mermaban su capacidad para correr los San Fermines. Tampoco para inaugurar un club de pádel en Navarra junto a Patxi Puñal, ex capitán de Osasuna.

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La sentencia final no consideró las limitaciones físicas de su rodilla como la causa exclusiva del abandono de la práctica deportiva.

El central se defiende, ante lo que considera un “juicio público paralelo”: “creo que estoy en mi derecho. Es un trámite que también han hecho pelotaris, atletas, jugadores del Portland… Me han quitado el 45% de lo que he ganado en toda mi vida y ahora parece que estoy robando. En diez años sé que voy a tener que ponerme una prótesis. Podré hacer vida normal, pero no podré hacer deporte”. Sus declaraciones no convencieron a la jueza. Y a mí tampoco.

Dice el refrán que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. El toro no le pilló. Cruchaga salió ileso del encierro como cojo. No salió ileso del juzgado como mentiroso. Sin juzgar ni jugar a ser juez, pero la invalidez que declaraba no era real. Lo inválido era su alegación.

USA y abusa: la rutina del oro

La Selección femenina de los Estados Unidos llega a los Juegos Olímpicos de Río con los últimos cinco oros en el bolsillo: Atlanta, Sydney, Atenas, Pekín y Londres. Un balance de 40 partidos y 40 victorias. La última derrota olímpica de las norteamericanas fue en el Pabellón Olímpico de Badalona, Barcelona, en agosto de 1992.

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El último verdugo de la Selección femenina de basket norteamericana en unos Juegos no fue un país, fueron doce. Doce de las quince ex repúblicas soviéticas, entonces Equipo Unificado y compitiendo bajo bandera e himno olímpicos: Armenia, Azerbayán, Bielorrusia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán.

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Ese año 92, el Equipo Unificado derrotó en semifinales a las nortemaericanas por 79-73. Luego, ya como Ruisa, ha sido la que más cerca ha estado de destronar el imperio estadounidense, con un apretado 66-62 en las semifinales de Atenas ’04.

ATENAS 2004

En estos cinco Juegos, las norteamericanas han ganado por un total de 1169 puntos de diferencia en 40 partidos. Con una media de 29,2 puntos de margen en cada victoria.

En total, han ganado 7/10 oros en JJOO, un 70%. El Real Madrid ha ganado el Trofeo Santiago Bernabéu en 26 de 37 ocasiones: un 70,27%. Es decir, para Estados Unidos, ir a competir a los Juegos Olímpicos le resulta tan sencillo como al Real Madrid ganar su Trofeo de verano. Ambos juegan en ‘su’ casa y en ‘su’ salsa.PEKIN 2008

Ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar, como decía Luis Aragonés. Si los Reyes Magos traen oro, incienso y mirra, en casa de las norteamericanas sólo dejan oro. Entre 1994 y 2006, encadenaron 51 partidos invictas. Rusia las bajó del pedestal. Fue en un Campeonato del Mundo. Antes, 12 años atrás, fue Brasil quien derrotó a Goliath. También en un Mundial. Pero en JJOO son intocables.

Muy lejos de los 1270 partidos que tardaron en perder los Harlem Globetrotters, pero con el mismo aura de invencibles. Posiblemente, la peor de las norteamericanas sea la mejor del equipo de cualquiera de sus rivales por el oro.

LONDRES 2012

En Brasil, otra vez agosto, España ya espera en la final a las mujeres de las 13 barras y las 50 estrellas. De destronarlas, entrarían en la Historia del deporte por la puerta grande. Con tinta perenne. De revalidar las norteamericanas el título olímpico, supondría un récord de 24 años sin perder y 48 partidos consecutivos ganando.

Pase lo que pase, será histórico. Pero ojalá España encuentre la fórmula, el antídoto y la forma de que Goliath hinque la rodilla.