Coke: “Emery tiene tablas para dirigir a un grande de Europa”

Jorge Andújar Moreno (Madrid, 1987), Coke, es lateral derecho y capitán del Sevilla. Aterrizó en el club hispalense en el año 2011 y ya es parte de la historia del club. Levantó la última Europa League en Basilea tras marcar dos goles en la final. Contra el Benfica, en la final de 2014, fue uno de los cuatro sevillistas que marcó en la tanda de penaltis. Antes, se forjó un nombre y se hizo un hombre en el Rayo Vallecano, con quien logró dos ascensos, a Segunda y a Primera.

Este madrileño con acento sevillano presenta una nueva edición de su campus (campuscokeandujar.com) en el Colegio Internacional Nuevo Centro de Villaverde, donde estudió. Un centro que cuenta con unas espectaculares instalaciones deportivas, dignas de Valdebebas. En el comedor de la escuela, Coke nos regala diez minutos. Y nos cunden.

Buena infancia habrá pasado aquí…

Sí, he estado aquí diez años, todos los días, de 9:30 a 17:30… imagínate lo que hemos hecho aquí. Hemos roto no sé cuántos balones y porterías. Lo hemos pasado muy bien y, todavía hoy, mis mejores amigos son los que hice aquí. Es una alegría venir por aquí, se vienen muchos recuerdos a la mente.

¿Ha salido de aquí algún otro futbolista?

Sí, Cristóbal, que jugó en el Levante, en el Villarreal B… del apellido no me acuerdo (se refiere a Cristóbal Márquez). Me sacaba 3 ó 4 años. Luego se fue fuera y ya le perdí la pista.

¿Ya apuntaba maneras en el recreo? ¿Era el mejor?

No, había alguno que otro mejor (señalando a un amigo) y que siguen jugando. Tengo amigos que han jugado en el Orcasitas, en Tercera. Jugar aquí era como jugar en la calle, sin ley, sin faltas…

¿Que se quede Monchi compensa que se haya ido Emery?

Monchi es una parte muy importante del Sevilla. Para entender los últimos 15 años del club hay que hablar de Monchi y de del Nido. Son parte de la historia reciente del Sevilla. Subieron el Sevilla un escalón, en lo deportivo y en lo institucional. La salida de Emery se hace un poco extraña, sobre todo para los que llevábamos tres años y medio con él. Pero hay que aclimatarse al nuevo entrenador. Espero que no cambie la exigencia y que sigamos siendo un equipo competitivo.

Nuevo entrenador, ¿nuevos objetivos?

El objetivo base del Sevilla tiene que ser jugar la temporada que viene en Europa, y si puede ser en Champions, mejor. Pero el Sevilla tiene que estar siempre en Europa. Un objetivo claro de este año es hacerlo mejor en Liga, ganar un partido fuera por lo menos (se ríe). Y si damos un pasito más en Champions, pasando la fase de grupos, pues otro objetivo cumplido.

Y si no, terceros y rebotados a la Europa League otra vez…

Hombre, si quedamos terceros y ganamos la Europa League, tampoco está mal.

¿Hasta dónde va a llegar España en la Eurocopa? (la entrevista está hecha a 23 de junio)

Espero que hasta el final, que la gane. Es verdad que este último resultado (2-1 contra Croacia) ha sido un poco ‘chasco’, sobre todo por cómo comenzó el partido: dominando como siempre, metiendo gol pronto… Pero España no es una selección muy poderosa físicamente. La segunda parte tuvo el balón pero no hizo ocasiones. Y al final en una contra, Croacia, que tiene buen equipo, hizo el 2-1. Pero para ganar un Campeonato de Europa te tienes que enfrentar, mínimo, a dos selecciones fuertes. Bueno, pues a lo mejor este año son tres. Pero seguro que a Italia le ha sentado peor que a nosotros el saber que tenemos que enfrentarnos.

Yo no creo que haya una selección mejor que España…

No… Además, veo que Italia tiene un bloque defensivo muy bueno, como siempre, pero este año no tiene a Inzaghi, ni a Del Piero… jugadores que marcaban las diferencias.

¿Qué piensa cuando escuchas a Pedro decir que “ir pa’ ná es tontería”?

Si eso se lo dicen al principio de la Eurocopa (que va a jugar poco), estoy convencido de que él va. Es una declaración en caliente y el momento no era el adecuado. En España todo era tranquilidad, se habían ganado los dos primeros partidos y esas declaraciones no fueron afortunadas. Las cosas las podría haber dicho una vez acabada la Eurocopa y no montar un altercado en medio de una concentración cuando las cosas van bien. Pero la Selección tiene jugadores que llevan ya muchos años y son maduros. Al final, supongo que lo habrán arreglado entre ellos en el vestuario, que es como se tiene que arreglar. Pero no era el mejor momento.

Ni el mejor jugador…

Sí, porque su temporada no ha sido buena…Pero sí que es verdad que Pedro en la Selección siempre ha rendido muy bien (Pedro no ha metido ningún gol en fases finales, ni de Mundiales ni de Eurocopas. En partidos de clasificación y amistosos lleva 18 goles).

Fuiste duda para la final de la Europa League y acabaste siendo ‘Man of the match’.

Bueno, yo sabía que iba a jugar. Algún periódico me ponía entre interrogantes porque se lesionó Krohn-Dehli y Emery rotó mucho entre Mariano y yo. Por eso dudarían los periodistas. Al final el míster optó por mí. Ya había jugado y marcado contra el Betis poco antes.

Vaya final…

Fue la final soñada, encima contra el Liverpool. Recuerdo la segunda parte, con 20.000 aficionados del Liverpool y 5.000 del Sevilla y sólo se escuchaban canciones del Sevilla. Impresionante. El baño en la grada fue impresionante. En lo personal fue un partido inolvidable, pero ese momento es del equipo, por mucho que haya marcado dos goles y me dieran el MVP. Hay que sufrir mucho, hay que pasar por malos momentos y eso sólo lo saca adelante un equipo. Cuando Reyes levanta la copa es el reflejo del trabajo de todo un grupo.

Antes del partido, ¿tú ya sientes el gusanillo? ¿Piensas: “hoy me voy a salir”?

Es que eso yo lo pienso en todos los partidos. Es verdad. El míster pide a los laterales que lleguemos mucho al ataque. Siempre a la hora de la siesta empiezas a imaginar cómo será el partido y en esas jugadas que me invento marco tres o cuatro goles todos los partidos. No te exagero. Luego la realidad es otra muy diferente. Sólo he marcado dos goles una vez, hace tres o cuatro temporadas en casa contra el Zaragoza. Y justo te sale ese partido (el de la final) en el mejor momento posible.

¿Qué se siente al ganar una Europa League?

Era algo que no había pensado en la vida.

¿Y dos?

Mucho menos (se ríe).

¿Y tres?

Pues mucho, mucho menos. Cuando ganas una dices: “esto no la vamos a volver a conseguir ni en broma”. Luego coge el equipo y se presenta en la final, otra vez. Y la ganas. Y piensas: “ya hemos ganado dos, esto no lo hacemos ya ni en broma”. Y ganas la tercera. Ahora parece que es muy fácil, pero hay que trabajar mucho. Después de ganar la primera Europa League cambiamos 15 futbolistas. Tras la segunda, once. Mucha culpa la tiene el míster.

Un poco como el Atleti entre la primera y la segunda Europa League, con Quique y el Cholo.

Sí, claro. Estuvo Manzano entre medias pero sí, hubo muchos cambios.

No cree que a Emery se le quede grande el PSG, ¿no?

Es un grandísimo entrenador. Tiene capacidad y después de los equipos en los que ha estado, tiene tablas para dirigir a un grande de Europa. Creo que lo puede hacer bien y por supuesto que le deseo todo lo mejor.

Imagínese que mañana se acaba el mundo y sólo le queda un partido por jugar. Si le dan a elegir, ¿contra quién y en qué estadio?

Me gustaría jugar un Sevilla-Rayo, una parte con cada uno.

¿En Vallecas?

Ida y vuelta (se ríe). He de decirte que jugar en Vallecas es muy especial. Sobre todo para los que somos del Rayo y de Madrid. Yo soy del Rayo y me siento especial. Estando al lado del Madrid y del Atleti… somos algo pequeñito pero somos especiales. Pero es que el Sánchez Pizjuán…. cuando ese estadio se pone a cantar… yo no he visto una cosa igual.

¿Cuándo comienzan la pretemporada?

Me quedan dos semanas.

¿Tan pronto?

Empezamos el día 6. Tenemos la Supercopa (de Europa) el 9 de agosto y supongo que haremos gira antes.

¿Se ha ido de vacaciones?

Sí, ahora me voy a Alicante un fin de semana y luego no sé, a Cádiz o por ahí para estar cerquita. Pero hemos ido a Cuba, a Venecia… Hay que aprovechar.

@coke23andujar

Anuncios

Carolina Marín: “Me conocen más en China que aquí”

Carolina Marín (Huelva, 1993) ha puesto el bádminton en el mapa. Un deporte semidesconocido que ahora tiene hueco en radios y telediarios. Porque es doble campeona del Mundo (2014 y 2015), porque es dos veces campeona de Europa (2014 y 2016) y porque es la actual nº 1 del ranking de la BWF.

Carolina acude como invitada a la presentación del vuelo inaugural Madrid-Shanghái, el primer vuelo directo España-Asia de Iberia. Lo hace como embajadora de la Comunidad de Madrid. Además, Carolina conoce bien China: de allí son las rivales más difíciles y los torneos más prestigiosos. Nos atiende unos minutos en el autobús de la prensa. Da la impresión de que no quiere estar ahí: es tiempo que debería estar empleando en entrenar para llegar a Río en la mejor forma posible. Pero a medida que la entrevista avanza, alarga sus respuestas y su sonrisa.

¿El bádminton en España durará lo que dure Carolina Marín?

No lo creo, durará lo que los futuros campeones decidan.

¿Es consciente de que es la mujer con mayor esperanza de medalla de la delegación española?

No soy consciente de ello, sí de que soy una de las mujeres que puede aspirar a ganar una medalla.

¿Cómo es la preparación física a escasas semanas de la gran cita?

Está siendo muy dura y muy exigente. Entreno con dos chicos y jugamos dos contra uno.

¿Y la psicológica?

También. Estamos entrenando muchas cosas que luego aplicaremos en los entrenamientos para ir bien preparados a los Juegos Olímpicos.

¿Dónde coloca el listón que separe el éxito del fracaso en Río?

Ahora mismo no pienso ni en el fracaso ni en el éxito. Tengo que pensar en jugar partido a partido y ya veremos qué va pasando. Hoy en día la aspiración es conseguir la medalla de oro.

¿Cuántos partidos tiene que ganar para colgarse el oro?

Creo que siete.

¿Tomará alguna prevención respecto al famoso virus?

Hombre, claro. Ya lo he hablado con mi fisioterapeuta. Vamos a tomar ciertas medidas y también habrá que echarse antimosquitos.

¿Es más conocida en China que en España?

Emmm, sí. Desgraciadamente sí (se ríe).

¿Se vive bien de este deporte?

Se vive bien cuando tienes ciertos resultados, pero en los inicios es muy complicado. En España no se puede vivir del bádminton.

¿Qué aprendió en Londres que le sirva para Brasil?

La experiencia de estar en una villa olímpica y la experiencia de los Juegos en sí. Pero para mí no supone una presión añadida .

¿Está en su mejor momento?

No puedo decir eso porque estoy en un periodo de mucha carga de entrenamiento, pero estoy segura de que para los JJOO estaré en el mejor momento de mi carrera.

@caro_marin2

Castillejo: “Los golpes en el ring no duelen”

Javier Castillejo (Vallecas, 1968), regenta hoy su propio gimnasio en Parla. Los más pequeños no han convivido con sus éxitos, pero todos saben quién es. ‘El Lince de Parla’ fue seis veces campeón de Europa y ocho veces campeón del mundo, seis en el peso superwélter del WBC y dos en el peso medio de la WBA. Se retiró en 2009, tras más de dos décadas sobre el ring, con un balance de 62 victorias (43 por K.O.) y sólo 8 derrotas. Es el mejor boxeador español de todos los tiempos. Un mito del cuadrilátero. Pero tiene que pisar suelo extranjero para sentirse respetado y valorado. El boxeo, en nuestro país, aún está estigmatizado. ¿Quién lo desestigmatizará?

¿Qué diferencias hay entre pelear y boxear?

Hay una gran diferencia. Aunque también se dice pelear en el mundo del boxeo, a mí me gusta más decir boxear, es más deportivo. Pelear se pelean en la calle, sin reglas. El boxeo es un deporte olímpico, muy antiguo, con unas reglas.

¿Cómo es la mirada de un lince, cuándo la sacaba?

No recuerdo quién me puso el apodo, supongo que serían los amigos. En la época de chaval, en el barrio, que era muy pillín.

¿Quién llegará más lejos, aquel que sepa recibir o el que sepa golpear?

Creo que va unido. Es muy importante saber recibir, saber encajar, como lo es saber golpear. Hay boxeadores que son muy buenos, campeones incluso, pero que no son buenos encajadores. Eso quizás acorte su carrera, por no saber asimilar los golpes, por recibir tanto castigo. Yo era encajador, es una virtud que te da la vida, que te da Dios. Saber encajar los golpes no se entrena, se nace.

El cruce de miradas previo al inicio del combate… ¿ése es el primer puñetazo, la intimidación al rival?

Sí, a veces con una simple mirada ves la derrota o la victoria. Ves cosas que otros quizás no ven. En ese instante se puede ver a la persona derrotada.

Dicen que el racismo se cura viajando… ¿Cómo se cura la mala imagen del boxeo?

Puf, es difícil, por desgracia. Habría que educar a las personas, explicarles lo que es y la historia que tiene. Aunque siempre habrá gente que piense que el boxeo es salvaje y violento. Pero no es lo mismo dureza que violencia. Cuando hay un reglamento, unos jueces y un árbitro, no existe la agresividad. De hecho el boxeo representa el noble arte. Después de boxear doce asaltos, de golpearte con tu rival, te das un abrazo. Y eso en pocos deportes lo he visto yo, ¿eh?

¿Se puede pelear contra un amigo en un ring?

Sí claro, y cuando acabas te das un abrazo y dos besos.

Supongamos que una madre quiere que su hijo haga deporte, ¿por qué habría de apuntarle a boxeo?

El boxeo tiene muchas cosas positivas. Yo tengo aquí niños que tienen problemas de coordinación, tengo niños hiperactivos, personas que tienen la autoestima por los suelos… El boxeo es todo positivo. Otra cosa es competir, para ello hay que tener unos valores. Pero como deporte, es el mejor deporte que hay.

Ocho veces campeón del mundo, en el top 50 de los mejores boxeadores de la historia de la WBC… ¿qué supone ser el mejor boxeador español de todos los tiempos?

Es un orgullo, una satisfacción. Te das cuenta de hasta dónde has llegado y lo que has hecho. Es un orgullo.

¿Siente que tiene más reconocimiento a su trayectoria fuera de España que aquí?

Sí, eso siempre. Nadie es profeta en su tierra, eso está claro. Y a mí me ha pasado. Yo voy a EE.UU., la meca del boxeo y allí soy reconocido y respetado. En Alemania, en Inglaterra, en Francia… Aquí en España, bueno… ya sabemos cómo es este país.

Ha boxeado para Canal+, Telecinco, Vía Digital… ha metido 15.000 personas en la Cubierta de Leganés, ¿volverá todo esto?

Ojalá. Pero para eso tiene que nacer una estrella, una figura, y es complicado.

¿Hay alguna promesa que pueda aspirar a campeón del mundo?

Promesas hay. Está Kiko Martínez, que va a por el Campeonato del Mundo [acabó perdiendo contra Leo Santa Cruz]… Petrov está ahí también, yendo a EE.UU… Son metas muy difíciles, pero igual que lo conseguí yo, ellos pueden lograr también grandes retos.

¿Cuál fue su mejor KO?

(Piensa). Quizás sea cuando gané al alemán en su casa, a Felix Sturm. Yo tenía 38 años y nadie creía que fuese a conseguir el Campeonato del Mundo del peso medio. Y menos en su casa. Fui y gané. Fue un KO espectacular [min 40:25].

¿Y el golpe que más daño le ha hecho?

Los golpes en el ring no duelen. Hay golpes más duros en la vida. En el ring se pasan rápido. Después de una pelea dura, a los pocos días, como mucho una semana, se te quitan los dolores y vuelves otra vez al gimnasio. Pero los golpes de la vida se quedan ahí para siempre en el corazón.

¿Cuándo se dio cuenta de todo lo que había conseguido? ¿Lo ha asimilado ya?

Sí, hombre, uno no es tonto. No soy creído pero sé lo que he conseguido. Pero quizás los de fuera lo valoren y se den cuenta más que yo. Yo sigo siendo el mismo. Sé lo que he conseguido. Y a veces no está mal recordar grandes combates y grandes momentos.

¿Existe la piedad en el boxeo?

Sí, a mí me ha pasado. Pero porque el árbitro no estuvo acertado. Se equivocan como otros árbitros en otros deportes. En ese momento estaba atacando a mi rival y había que parar el combate, pero no lo hizo. Entonces recuerdo que le miré como diciendo: “Bueno, para la pelea ya hombre, que no hay nada que hacer ya…” [min 00:58].

¿Deja secuelas este deporte?
Como todos los deportes de contacto.

¿Un boxeador ha de tener rabia acumulada?

No.

¿Cómo es el ambiente del MGM de Las Vegas?

Acojonante. Lo más grande. El sueño de cualquier boxeador.

¿De la Hoya fue el mejor rival al que se enfrentó?

Sí.

¿Y qué faltó para ganar?

No cometer algunos fallos que se cometieron.

Usted no era peor que él.

Yo pienso que no. Pero cuando uno comete fallos los paga. Y en ese momento se cometieron muchos fallos. Y no me refiero a la pelea en sí, sino a la concentración. No me llevé a un equipo en condiciones, no tenía los sparrings adecuados,  pasé demasiado tiempo allí concentrado… Casi tres meses, son demasiados para un deportista. Se cometieron errores, y a ese nivel los errores se pagan.

¿Tenía la cabeza en España?

Sí, nació mi hijo, apenas le vi, me tuve que marchar y me vine abajo… fueron muchas cosas.

¿Qué puntos de inflexión hay en su carrera?

No lo sé. Alguna vez quise dejarlo, dejé un tiempo de entrenar. Luego me arrepentí y volví. Cosas de chaval.

Salía a correr todos los días a las cinco de la mañana.

Todos los días, sí.

El boxeo es disciplina.

El boxeo no tiene nada que ver con otros deportes. Es un modo de vida. Tienes que entregarte al 100% y vivir sólo para el boxeo. Eso de salir y tener novias es complicado. Hay que cuidarse mucho. Y sobre todo cuando tienes un combate previsto. No eres una persona normal, digamos. Es tan duro, tan sacrificado, tan estresante… Los entrenamientos, el agobio, la gente que ha ido a verte y que no puedes defraudar… son tantas cosas que tienes que tener muy bien la mente. Si no, te vienes abajo.

¿Cómo cuidaba su alimentación para dar el peso?

Me comía una hamburguesa todos los días, jaja. No, pues una alimentación sana, equilibrada, como cualquier otro deportista. Y cuando ya quedaba poco para el combate, apretaba un poco más la dieta. Se pasa mal. Es una putada pasar hambre. Y en el boxeo se pasa hambre. El peor enemigo del boxeador es la báscula. Es muy complicado porque vas al límite. El boxeador que diga que da bien el peso es mentira.

¿Quién lo pasaba peor de su familia?

Mi madre y mi mujer. Y siempre han estado ahí.

¿Por qué no acudió a unos Juegos Olímpicos?

Porque hice 30 combates amateur, no estuve mucho tiempo.

¿Sólo los boxeadores amateurs van a los Juegos?

Sí.

21 años de carrera y campeón por última vez con 38 años… ¿Con qué edad vimos la mejor versión de ‘El Lince’?

La mejor edad para un boxeador son los 30 años. Con 30 estás perfecto: con experiencia, con la cabeza en su sitio, fuerte, formado…

¿Cómo va la escuela?

Bien, va bien. Intentando enseñar a los chavales todo lo que sé. Y haciendo a los chicos campeones de la vida. Es muy difícil y muy importante.

Coincidió con Poli Díaz en El Espinar, compartieron entrenador… ¿Qué le pasó?

Le pasó lo que le ha pasado a tantas personas, por desgracia. Fueron años muy difíciles. La droga estaba ahí, nos perseguía a los jóvenes. Unos se engancharon y otros se libraron. Así fue. Yo fui un superviviente de los 80, cuando la heroína mataba a muchísimos jóvenes. Unos lograban escaparse porque les gustaba el deporte, otros porque estudiaban… Esos se libraron. Otros se enganchaban. Fue una época muy mala y le pudo pasar a cualquiera.

¿Hubiera sido campeón del mundo?

Pues no lo sé.

Decía Federer que en un momento de su carrera tuvo que elegir entre mejorar sus puntos débiles o potenciar sus puntos fuertes. Optó por lo segundo. ¿Qué le parece?

Claro, perfecto. Yo haría lo mismo, centrarme en mis puntos fuertes para ser aún más fuerte.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado en la vida y que ahora da a sus chicos?

¡Buah! Hay tantos… Que sean ellos mismos. Es el mejor consejo que se le puede dar a una persona. Que pisen bien el suelo, porque la fama es un peligro y te puedes confundir. Y si algún día llegan a ser alguien importante en el boxeo, que recuerden de dónde han salido: del barrio, su infancia, su familia… Y que no cambien, eso es lo más importante. Te puede cambiar la vida, eso lo veo bien, pero personalmente uno tiene que ser siempre el mismo.

¿Es usted del Atleti, verdad?

Sí, soy del Atleti de la época de Gil y de los buenos jugadores que había en aquella época…

¿Y ahora cómo los ve?

Bien, el Cholo es un crack. Desde que llegó, el Atleti siempre está ahí, partido a partido, dando sorpresas. Aceitunita dentro, huesito fuera.

¿A quién le daría el Premio Princesa de Asturias del Deporte?

Se lo daría, de verdad, a un deportista que estuviera entrenando sin medios, descalzo, porque no tiene para comprarse unas zapatillas. A esos deportistas que están intentando llegar, cumplir su sueño y no tienen medios ni ayudas. A esos se lo daba, porque ellos se lo merecen. No al que está ahí arriba, famoso, millonario… eso ya no vale. Yo se lo doy a un chaval que quiere ser campeón mundial y que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para correr y luego va al gimnasio.

@javicastillejo

7 minutos con Daimiel

Si Jerry West es la silueta del logo y Michael Jordan la imagen perenne de la liga, Antoni Daimiel (Ciudad Real, 1970) es la voz de la NBA. Con 20 añitos aterrizaba en un recién nacido Canal+ como reportero de ‘El día después’ y narrando partidos de la liga universitaria americana. En 1995 llega su oportunidad. El miedo a volar de Santiago Segurola, por entonces pareja de Andrés Montes, otorga un protagonismo cada vez mayor a Daimiel, hasta acabar formando dueto con Montes durante más de una década. La compenetración y el carisma que imprimían en sus narraciones son historia de la televisión. Actualmente colabora con AS, Movistar+, Cadena SER, Cuatro y El Periódico de Catalunya. También escribe para la Revista Oficial NBA, pone voz al videojuego NBA 2K y ha publicado un libro, ‘El sueño de mi desvelo’. Son 20 años trasnochando, unos ojos que han visto las noches mágicas de Jordan o los anillos de Gasol, pero unas ojeras que piden tregua. Antoni nos regala un rato con él. Siete minutos que son 24 quilates.

Antoni Daimiel

 

¿Cómo hace de una pasión su profesión?

Tratando de ser profesional y dejando lo de la pasión sólo para mí, que no se note demasiado.

¿Quién ha visto más partidos, Maldini de fútbol o usted de baloncesto?

Maldini de fútbol, sin duda.

¿Ha llorado alguna vez viendo un partido?

No, llorar no, pero emocionarme sí, por supuesto. Sobre todo si estaba en el pabellón. Recuerdo aquellos partidos de los Chicago Bulls en Utah, retransmitiéndolos y viviéndolos muy apasionadamente.

¿Qué apodo cree que le pondría Andrés Montes a Stephen Curry?

Baby Face.

¿Poner a Curry y a Jordan en la misma frase son palabras mayores?

No, no. Creo que es lícito y legítimo utilizarlo y en casos como éste, después de la temporada que está haciendo Curry, procede.

Supongamos que dispone para usted de una sala de cine repleta de gente y la responsabilidad de ponerles un partido. ¿Cuál sería?

Para no pensar demasiado, les pondría uno de hace unos días, el Warriors – Oklahoma.

¿El de la prórroga?

Sí.

¿Cómo explicaría lo que es el Draft a alguien que no tiene ni idea de baloncesto?

Es un mecanismo de igualdad competitiva para los equipos, reforzando mejor a los que han ofrecido un menor nivel y contribuir así a que la liga se iguale. Es bueno para todos, está contrastado.

Paniagua dice que es el socialismo dentro del capitalismo.

Efectivamente. Es una liga bastante socialista, tiene la igualdad como uno de sus principales objetivos.

¿Cuál ha sido el mejor Draft de la historia?

Es discutible. No cabe duda que el de Olajuwon y Jordan fue muy bueno, pero el de 2003, por hablar de los más recientes, fue excelente.

Iverson dijo recientemente que el suyo, el de 1996, fue el mejor.

El suyo no estuvo mal. Recuerdo que cuando empezamos con la NBA se decía que el del 95 y el 96 fueron malos y luego resultaron ser los dos magníficos.

¿Tiene algún equipo o es más de jugadores?
Soy muy de jugadores pero tengo un equipo. En los años 80 me hice aficionado de Washington y luego, pese a que ha sido un equipo que en general no ha tenido buenos resultados, sigo siendo de Washington.

¿Qué tenemos que aprender de los americanos?

Referente al baloncesto, muchas cosas. Sobre todo en temas de organización y de explotación de este deporte en busca de su rentabilidad.

Suponiendo que fuera el director deportivo de una franquicia y con perspectivas a formar un equipo, ¿ficharía a LeBron o a Porzingis? Teniendo en cuenta la edad y la proyección de cada uno.

Ahora mismo, si parto de las últimas posiciones de la tabla, es decir, si fuera responsable de uno de los peores equipos en cuanto a récord, elegiría a Porzingis.

¿Es Kobe lo más cercano a Michael Jordan que hemos visto?

Seguramente. En cuanto a virtudes, características de juego, estilo… de todos los que han tratado de copiar a Jordan, que han sido muchísimos, ha sido el que más lo ha conseguido.

¿Hasta qué punto ha afectado a su vida el trasnochar tanto?
Mucho, determinante. Vives con otros horarios al resto de la gente que te rodea y luego incide negativamente en cuestiones que tienen que ver con la salud física y mental.

¿Hubiera podido compaginarlo con una vida familiar?
Todo el mundo debe tener esa voluntad de compaginarlo, pero no es fácil. Sólo lo sabe la gente que tiene la obligación de cumplir con este tipo de horarios. Gente de otros sectores como la industria o la sanidad saben lo que es sufrir este tipo de horarios y lo difícil que es compaginarlo. Pero no queda otra.

Mis jugadores favoritos son Kevin Durant y Dirk Nowitzki. ¿Qué opinión tiene de ellos?

Nowitzki posiblemente ha sido el mejor jugador no formado en Estados Unidos que ha habido nunca. Otros como Olajuwon sí que estuvieron en Universidad americana, Nowitzki no. Llegó más o menos formado y ha sido el mejor, sin duda. Y a Kevin Durant le doy un sobresaliente por la estética de su juego, pero todavía le falta un punto para llegar a la matrícula de honor: su instinto de killer, carácter competitivo y capacidad para formar a su alrededor un equipo campeón.

Un pabellón.

El Conseco Fieldhouse de Indianápolis.

Un escudo.

Es que los escudos de la NBA cambian tanto y a veces parecen tan infantiles… con lo cual me quedo con el del Atético de Madrid.

Una camiseta.

Me gustaba mucho una antigua de Denver Nuggets, la multicolor.

¿La del skyline?

Sí.

Una mascota.

Benny the Bull.

Un entrenador.

Phil Jackson.

Quinteto histórico.

Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Tim Duncan y Kareem Abdul Jabbar… a la espera de cómo terminen sus carreras LeBron James y Stephen Curry.

Le voy a decir algunos equipos y jugadores de la NBA para que intente crear un paralelismo con equipos y jugadores de fútbol. Empecemos con el Real Madrid.

Boston Celtics.

FC Barcelona.

Los Lakers, pero no estos últimos.

Atlético de Madrid.

(Se lo piensa) Indiana Pacers. Lamentablemente no lo puedo equiparar a San Antonio Spurs.

Messi.

Curry.

Cristiano Ronaldo.

LeBron James.

@ADaimiel

 

Enhamed Enhamed: “Si piensas en tu rival, has perdido una décima”

Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 1987) perdió la vista a los ochos años, aunque él prefiere decir que ‘ganó la ceguera’. Nunca ha llevado gafas para ciegos. Se puso las de bucear y se lanzó a una piscina, el único sitio donde no le decían: “hijo, ten cuidado”. Hoy es el mejor nadador paralímpico de la historia. Ya retirado de la competición, sigue amando el deporte y los retos: en 2014 completó el Ironman de Lanzarote (3,8 km nadando, 180 km en bici y una maratón, todo seguido) y pisó la cumbre del Kilimanjaro (5.981 m). Ahora trabaja como coach deportivo y ejecutivo. Y estrena libro, ‘Ironmind’. Charlando con él, insufla un entusiasmo vital que entra de lleno en los pulmones y propina una inyección de endorfina directa a la sangre. Y ves la vida con otros ojos, con sus ojos.

¿Cuándo decidió que quería escribir un libro?

Quería reunir en una misma fuente toda la información que me ha ayudado a conseguir mis metas. Y compartirla. Lo mejor era escribir un libro. Desde que lo pensé hasta que empecé pasó tiempo… Me puse con él a la vuelta del Kilimanjaro en 2014.

Ha tardado menos de un año entonces…

Sí, pero he pasado muchas horas de avión y muchas horas en aeropuertos…

Ironmind, ¿es una biografía o un libro de ayuda?

No diría que es un libro de autoayuda ni una biografía, sino una mezcla de ambas cosas.

¿Qué porcentaje de visión tiene?

Define porcentaje.

De 0 a 100.

Cero.

¿Y de intuición?

Depende. Hay días que mucha y hay días que muy poca. Daniel Kahneman decía que la intuición es ese pensamiento rápido que tenemos tras vivir muchas experiencias. Si algo falla nos daremos cuenta en relación a nuestra experiencia. Le dieron un Premio Nobel. Yo la suerte que tengo es que un programa me lee la pantalla. En nueve años he leído más de 900 libros.

Es una barbaridad…

Es que un libro de 500 páginas en dos días me lo ventilo, ¡encima no se te cansa la vista!

Como si escuchara la radio…

Algo así, pero a velocidad muy, muy rápida. Si te desconcentras te saltas media página. Tienes que estar muy concentrado. Y voy tomando notas mientras.

A los 8 años hay un antes y un después en su vida. ¿Cuál es el segundo punto de inflexión?

El 2 de enero de 2002. Un entrenador me preguntó por qué no había ido a entrenar las Navidades. Y me inventé una excusa. Me dijo: “tú verás”. Le prometí que a partir de aquel día no iba a faltar a ningún sólo entreno, y me dijo: “todos decís lo mismo y luego nunca lo cumplís”. “¡Pues no voy a faltar!”, le dije. Y desde el 2 de enero de 2002 hasta el 30 de septiembre de 2004 no falté a ningún entrenamiento. Ni con fiebre, ni con dolor de garganta, ni habiendo dormido dos horas… daba igual.

¿Aquellos 7 años en los que vio le sirven para imaginar el mundo de hoy?

Absolutamente, porque el cerebro no entiende de la ceguera. Una vez que ha visto siempre pensará que sigue viendo. Los sonidos, los olores, las texturas… te dan unos indicios y a partir de ahí el cerebro se monta la imagen que le da la gana.

¿Sueña?

Sí, tanto los ciegos de nacimiento y los que nos hemos quedado ciegos después. Ambos soñamos. La diferencia son las sensaciones que tienes. Los ciegos de nacimiento no tienen imágenes. Tienen todo por tacto, sonido… En mi caso, todo son imágenes. A medida que he ido creciendo, las caras de la gente de mi entorno aparecen difuminadas, pero todo lo demás aparece nítidamente. A veces sueño con algo que no he visto nunca, que no conozco de nada, pero mi cerebro se lo monta de tal manera que lo veo claramente.

¿Se puede vivir bien siendo deportista paralímpico?

No. ¿Se puede vivir? Sí, se puede vivir perfectamente. Pero bien, no. Cuando paras, no hay nada. O has labrado una carrera paralela, o en el momento en que dejas de entrenar y de competir, se acabó.

Enhamed medallas

¿Hay algo en su vida que se haya propuesto y no haya conseguido todavía?

No, porque yo diferencio muy claramente entre lo que me propongo y lo que me gustaría hacer o tengo ganas de hacer.  Son dos cosas muy diferentes. Mucha gente dice: “Me gustaría escribir un libro”. “Pero, ¿te has puesto?”. “No, pero me gustaría y me encanta escribir”. “Vale, ¿cuántas veces escribes a la semana?”. “Bueno, realmente no escribo todas las semanas…” Si quieres algo realmente, si te lo has propuesto, lo haces todos los días. Llueva, nieve o truene. Pase lo que pase. Siempre lo haces. Al final lo acabarás consiguiendo. Siempre que sea razonable. A mí me encantaría ser piloto de avión, pero eso no va a pasar

¿Vamos siempre a rebufo de la felicidad?

La felicidad, como un estado permanente, no existe. La felicidad no la apagas y la enciendes. Ser feliz es que te guste realmente lo que haces, pero, sobre todo, aceptar que te gusta ser quien eres. Independientemente de la casa, el dinero, el coche, las medallas… Nosotros no somos eso. Somos los que producimos ese resultado, pero no eso. Por eso es mucho más importante saber en quién te quieres convertir que en lo que quieres conseguir.

¿Cómo es un día en la vida de Enhamed? ¿A qué hora se levanta?

Cuando estoy en San Francisco, si tengo una sesión muy temprana hora española, hay veces que me tengo que levantar a las 3:30 de allí para estar a las 4:00 delante del ordenador. En España son las 13:00. Trabajo hasta las 14h y luego tengo la tarde libre para hacer lo que quiera, entrenar o salir con mis amigos. Cuando estoy en España, me levanto a las 6:00. Me encantan las primeras horas de la mañana, cuando la gente todavía sigue durmiendo y hay esa tranquilidad. Mis biorritmos van más de mañana. Empezamos a trabajar a las 8 y hasta que dure, no tengo un horario fijo. Si no tengo trabajo, entreno. Y siempre intento dedicar al menos una hora al día a leer.

¿Qué cambió su vida tras ser campeón olímpico, qué notaba diferente el día después?

Al día siguiente me levanté a las 7:40. Es de esas cosas raras que te acuerdas: te levantas, miras el reloj y son las 7:40. Llevaba durmiendo diez horas por el cansancio acumulado que tenía. Pensé: “¡Ostras, se acabó!” Ya no tengo un objetivo que perseguir, no tengo nada que hacer hoy, ni pensar en nada ni perfeccionar en nada. Puedo relajarme. Eso fue un cambio que me costó asimilar. Y volví a España flipando con mis resultados: “Cuatro medallas de oro, 21 añitos, estoy fuerte… ya verás”. A las tres semanas, un niño me preguntó en una charla si cambiaría las medallas por volver a ver. Y ahí me di cuenta, por primera vez en mi vida, de que estaba feliz. Contento y satisfecho de ser ciego. Ése fue el mayor cambio de todos.

¿Qué relación guardaba con su entrenador y qué porcentaje de éxito le atribuye?

En natación, la relación con un entrenador es de amor-odio. Son los que te empujan cuando no puedes más, los que te animan cuando estás desmotivado… La parte complicada con mi entrenador, la única, es que tras una medalla, me daba la enhorabuena y a renglón seguido me corregía algo. Esa exigencia está bien, pero hay que esperar para evaluar. Dejar que el deportista disfrute de su éxito, que se dé esa recompensa.

¿Le eligió usted a él o fue él quien le eligió a usted?
A Óliver Rivero, que fue el entrenador que más me influyó en mi vida, le elegí yo. Me influyó muchísimo. Muchas veces le decía: “Es que no puedo más”. Estaba reventado, el agua estaba fría y ya no me podía ni mover… Me decía: “Mira, para esta puta mierda, mejor te quedas en casa”. Y no sabes lo bueno que eso fue para mí.

¿Y por qué la mariposa?

Es especial, parece que estés volando encima del agua. Esa sensación de fuerza y agilidad al mismo tiempo no la tienes en ningún otro estilo. Por eso me encantaba. Me alucinaba esa sensación. Además, es el estilo donde más fácil me resultaba ir recto.

¿Cómo os avisan de que se acaba la piscina?

El entrenador tiene un palo. Nosotros usábamos uno para recoger pelotas de golf. Le poníamos un corcho al final y me avisaba golpeándome en la cabeza cuando me acercaba a la pared. Lo entrenábamos y calculábamos las distancias, porque tenía que ser preciso. Era muy complicado para ellos, por la velocidad a la que viene el nadador, la ola que levanta… El nadador puede no percatarse. Y a veces ellos no están seguros de haberte dado, porque si das al agua con fuerza parece que le has dado en la cabeza.

Enhamed piscina

¿Qué es una piscina rápida?

Nadamos mucho por sensaciones. Cómo sientes el agua, cómo te apoyas en ella… y hay aguas que las sientes pesadas. Si es sólo tu opinión, piensas: “será que estoy cansado”, pero si coincidimos todos los nadadores, sabes que es verdad. Me explicaron que dependía del diseño de la piscina: su profundidad, dónde estaban colocados los chorros, los sumideros, las corcheras que separan las calles… y sobre todo cómo están hechas las paredes de la piscina, para que las olas reboten de una manera u otra. La de Barcelona 2003 fue increíble, muy especial. Las del Cubo de Pekín y la de Eindhoven 2010 también eran increíblemente rápidas.

¿Le paran por la calle? Después de salir en el programa de Risto supongo que lo notaría…

Mucho. Cambiaron muchísimas cosas después de esa entrevista. Tengo mucho más trabajo que antes. De hecho hay clientes a los que tengo que decir que no porque no tengo tiempo.

Estuvo en la cima del Kilimanjaro, a casi 6.ooo metros. ¿A qué suena el silencio?

Esa cima no era tan silenciosa porque estaba llena de gente. Pero comparada con la cima que subimos justo antes, el Monte Meru… (piensa) Es denso, sí. Es curioso porque no se oía nada. Sólo el viento y las rocas si te mueves. Pero es denso. Es como estar en una burbuja. No hay ningún sonido que realmente llegue hasta ti. Es una sensación muy peculiar y me dio vértigo, porque sin referencias de sonido no sé dónde acaba el suelo, dónde hay una pared o dónde no.

Federer dijo en una ocasión, que en un momento dado de su carrera tuvo que tomar una decisión: mejorar sus puntos débiles o potenciar sus puntos fuertes.

Y optó por lo segundo.

Sí, efectivamente. ¿Qué le parece?

Que tiene razón. Nos enseñan que tenemos que mejorar nuestras debilidades, que tenemos que ser perfectos. Es un ideal ilusorio y creo que es un error muy grande. Si tienes unas debilidades y unas fortalezas, céntrate en tus fortalezas. Las debilidades, mejor delegarlas, encontrar a alguien que lo haga por ti. Y si alguna de esas debilidades afecta al desempeño de tus fortalezas, entonces sí, mejórala.

Enhamed piscina y perro

Otro personaje relevante, Stephen Hawking, ha declarado que su enfermedad le trajo cosas positivas: pudo dedicar toda su vida a la física, no tenía nada más que hacer. Estudió, impartió clases e investigó. Es decir, la enfermedad le ayudó a ser mejor astrofísico. Lo suyo no es una enfermedad, pero, ¿se siente identificado?

Totalmente. Para mí la ceguera es un don. Un don que me ha hecho ser quien soy. Si no me llego a quedar ciego, no habría aprendido a nadar, ni tú y yo estaríamos hablando aquí, ahora. La ceguera ha sido mi razón para seguir adelante todos los días, atreverme a hacer cosas y no parar. Yo tenía una cosa muy clara: si no sé hacer algo porque no veo, tengo que encontrar otra manera diferente de hacerlo. Y esa búsqueda es la que me ha ayudado a crecer.

¿Si no fuera ciego sería peor persona?

Nunca lo había pensado en ese término. Pero desde luego, no sería la persona que soy hoy.

¿Qué se siente al escuchar el himno de España desde el podio?

No se puede describir. Es imposible.

¿Quiere llorar?

En ese momento no sabes si llorar, si reír o si empezar a dar saltos y gritar: “¡Toma, toma, lo hice!”. Estás ahí con el himno, con la medalla, levantan la bandera… Sientes orgullo. Por lo que has hecho y por tu equipo. Quien diga que se ha hecho a sí mismo, miente. Todos necesitamos a gente en nuestro entorno. Si has hecho bien las cosas, lo que más sientes es agradecimiento.

¿Habla mucho consigo mismo?

Sí, todo el tiempo. Es la suerte de tener perro, que la gente no se entera.

¿Cuál es su mayor miedo?

Cruzar algunas calles peligrosas en San Francisco. Hay muchos coches eléctricos y no se oyen. No sabes si viene un coche o no. Y si hay una obra, o un tren elevado, tampoco los oyes. ¿Qué haces, esperas todo el día? Vale, preguntas a alguien. Pero, ¿y si no hay nadie? Al final tienes que tomar una decisión y arriesgarte.

¿Qué nuevos retos tiene en mente?

Quiero cruzar EE.UU. en bicicleta, ir desde San Diego a Nueva York. Correr una milla por cada una de las personas que murieron en los atentados de 2001. Son 3.320 millas, unos 5.400 km. Quiero hacerlo en homenaje a todos ellos. Será en 2016 ó 2017.

¿Dónde guarda sus medallas y trofeos?

Habla con mi madre. Estarán en casa, en algún armario por ahí. No hay un museo, son sólo objetos. ¿Qué representan ahora? Nada. Simplemente que un día llegaste el primero.

¿El récord del mundo lo tiene vigente todavía?

El del 100 m mariposa, sí. Y el del 50 m mariposa, creo que también.

¿Conoce a Mireia Belmonte?

Sí. Hemos coincido en Sierra Nevada, entrenando. Me cayó muy bien. Es una chica muy tranquila, muy nadadora… La mayoría de los nadadores tendemos a ser un poco introvertidos.

¿Terminó ADE?

No. No terminé ni Psicología ni ADE. Me quedé en segundo año en las dos. Pero sí que quiero terminar algún día.

Tras Pekín 2008, al levantarse y ver cumplido su objetivo, ¿cómo se motivó de nuevo?

Fue muy difícil. De hecho, nunca volví a estar realmente motivado. Ya no sentía la natación como un reto. Hubo rivales que mejoraron mucho y así pasó, que en Londres me ganaron. Empecé a tener hambre por otras cosas, por crecer como profesional fuera del agua.

¿Cómo se concentraba en la salita previa al saltar al agua?

Para poder concentrarte en un momento de tanta tensión tienes que entrenarlo antes.

¿Se puede entrenar la mente en blanco?

No, nunca he procurado tener la mente en blanco. Fue una de las mil cosas que probé trabajando para Pekín, pero no es tan útil como dicen. No lo conseguí más que unos pocos segundos. Sí es verdad que en algún momento he tenido la mente en blanco, pero no ha sido sentado en el sofá. Ha sido a 185 pulsaciones, cuando tu cerebro deja el control a tu cuerpo. ¿Se puede entrenar la concentración absoluta? Sí, ¿Y que el miedo esté fuera y no dentro de ti? También, pero hay que hacerlo todos los días.

enhamed y perro.jpg

Me intento imaginar aquella salita. Con ocho nadadores, uno por calle. Y ocho entrenadores. En silencio absoluto, ya que está prohibido hablar. Quizá se escuche la música en los cascos del contrincante de al lado. No puede mirar mal su rival para intimidarle, pero sí que siente la energía que se respira ahí. ¿Es en ese momento cuando empieza la competición?

(Piensa). Para ser un nadador bueno, sí, la competición empieza ahí. Si quieres ser extraordinario, la competición empieza desde el momento en que llegas a ese país. Todas las cosas que hagas antes de entrar en esa sala tienen que ir encaminadas a tranquilizarte. No puede haber discusiones con la gente, no puede haber problemas con tu pareja si la tienes. Todo tiene que quedar relegado. Absolutamente todo, sea lo que sea. Para que cuando estés en esa sala, tu cerebro tenga las mínimas cosas con las que lidiar. Mi rutina era la siguiente: durante el calentamiento, buscaba la sensación física que necesitaba para la competición. Ese momento en el que das una brazada y sientes que ésa es la brazada correcta, ése es el gesto perfecto, así es como me quiero sentir. Eso lo almacenaba, lo dejaba en una parte de mi cabeza y sabía cómo activarlo luego, tenía un gesto para ello. Salía del agua y me secaba. Me ponía el bañador de competición y desde ese momento, todo quedaba fuera. Todo. No quería hablar con el entrenador ni con los compañeros. Y si me hablaban respondía con monosílabos. Nada de lo que te dijeran podía entrar en esa burbuja. ¿Cuál es la diferencia? Si vas a nadar una prueba de larga distancia o medio fondo, lo de aislarse en una burbuja tiene que ser relajado, porque vas a necesitar esa concentración durante 3, 4 ó 5 minutos. Si es una prueba corta, esa concentración ha de ser total, en una especie de tensión. La música que escuches tiene que ir en consonancia. En una prueba de medio fondo, te pones una música más tranquila, que te entretenga. Para una prueba corta, la música tiene que ser muy intensa. Que sientas esa tensión en todo tu cuerpo, como los caballos de carreras cuando van a salir, igual. Sólo tienes 25 segundos de competición, no vas a tener tiempo de corregir nada. Cuando llegas a la cámara de salida, te piden la acreditación y te sientas en tu silla hasta el momento de salir. Cuando te quitas el chándal y sólo te quedas con el bañador de competición, haces el gesto que te decía antes y ya estás dentro. Nada te puede distraer. Ni siquiera escuchas al público. Con ese gesto le decía a mi cabeza: ya está, es todo cosa del cuerpo, olvídate.

¿Quién es la primera persona que te dice: “eres campeón olímpico, has batido el récord del mundo”?

Recuerdo que toqué la pared y me giré. Oí a mi equipo cantar la marca. Y sabía que con esa marca ninguno de mis rivales me podía haber cogido. Ni de coña. Era una marca que sí, había pensado en ella, la había imaginado, pero no me habría atrevido a soñar con ella.

Te sorprendiste a ti mismo.

Siempre. La mejor competición es esa. Esos 100 m mariposa de Pekín fueron perfectos. Lo visualicé miles de veces. Me levantaba y mientras me duchaba me imaginaba la prueba. Estaba desayunando y estaba imaginando la prueba. Y en los entrenamientos. Y por la calle. Esa prueba la nadé miles y miles de veces. Pero cada vez que competía, encontraba un fallo. Había algo que ajustar. Necesito más fuerza en las piernas, o necesito más abdominales. Entonces iba al gimnasio, porque según mi visualización, mi físico no se ajustaba al resultado que quería. Y cuando me visualizaba, nunca lo hice tocando esa pared. Siempre me quedaba con las manos en el aire a punto de tocarla. Y en el Ironman, justo la zancada anterior a cruzar la línea de meta. Ese último paso no quieres imaginarlo. Quiere decir que todo va a salir bien. Y ése es el secreto. No puedes dejar que tu cabeza piense que toda va a salir bien, ni que todo va a salir mal. Tiene que haber siempre esa pequeña duda.

¿A mitad de la prueba ya sabes que vas a ganar de sobra, que vas a hacer récord?

Eso significa que has perdido la concentración. Nosotros no podemos ver a los rivales. Nosotros hemos de concentrarnos tanto en mantener la línea recta y en cómo vamos nadando, que si empiezas a pensar en cómo van los demás, has perdido una décima.

Enhamed títulos
Palmarés de Enhamed en 3 JJOO, 5 mundiales y un europeo (2002-2012).

Agua: Libertad

Juegos Olímpicos: Trabajo

El Sáhara: Arena

La mente: Poder

Felicidad: Mmm, esa no tiene réplica… Claridad

Piscina: Trabajo

Equipo: Logros

Una ciudad: Madrid

Un equipo de fútbol: Tengo dos: Las Palmas y el Madrid

Un ídolo: No tengo

Un político: Soy apolítico

¿Cree en Dios?:

@Enhamed